Caudania - Por qué los gatos arañan los muebles

Arañar está en el adn de los felinos. Hay varios motivos por los que los gatos aman dejar sus marcas en los muebles:

  • Las uñas son un arma de ataque y defensa para los gatos. Si se hacen la manicura en tus muebles, no es por capricho. Incluso los gatos domésticos que no se sienten amenazados, tienen la necesidad de afilar sus uñas regularmente.
  • La curiosidad y el juego: tu gato es cotilla y juguetón, odia las puertas cerradas y quiere estar al tanto de lo que ocurre en la casa. Sus patas y sus uñas le sirven para tocar, explorar y jugar.
  • Marcar territorio: si los perros marcan territorio con su orina, los gatos lo hacen con sus uñas. Cuando arañan muebles u otros objetos, están dejando marcas visuales y también olfativas. Es su forma de decir “aquí estuve yo”. ¿Sabías que tu gato tiene glándulas entre las almohadillas de sus patitas? Esas glándulas desprenden olores que sirven para marcar territorio.
  • Estirar el cuerpo: los gatos son maestros del yoga. Estirarse es lo que les permite ser tan ágiles. Y para hacer sus ejercicios de estiramiento a veces se sujetan clavando las uñas.
  • Estrés: animal de costumbres y rutinas, a cualquier gato le pueden estresar los cambios (por ejemplo, de horarios, alimentación, convivencia, espacio…). Y el estrés puede hacer que rasguñe más de lo habitual.

 

¿Qué tipo de muebles arañan más? ¿Qué misterio hay para que los gatos arañen unos muebles y otros no? Cada gato es un mundo pero, por lo general, los gatos se decantan por aquellas superficies donde les sea más fácil clavar las uñas. Estamos hablando de muebles tapizados con tejidos rugosos, maderas crudas y textiles como alfombras y cortinas.

Para cuidar tus muebles y alfombras, lo mejor es que tengas varios rascadores en la casa. Caudania te propone un modelo versátil que puedes encontrar en la tienda.

 

1 comentario

Antonio

Antonio

Mi novia me hizo el mejor regalo posible al poco de conocernos. Yo ya tenía un gato pero en casa no había rascadores, ni sabía que existían. El sofá estaba hecho una pena y yo me enfadaba con Sevilla, mi gato, cada vez que le veía rascar. El rascador de cartón que me regaló mi novia hizo maravillas! Sevilla ya solo rasca en ese y en otro rascador que le compré yo.
Gracias por tu blog, muy útil

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